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Según estudio en EU, se debe replantear la definición de ese proceso, que aumentó 3 horas

Ahora el trabajo de parto normal lleva más tiempo que hace 50 años

La aplicación de la anestesia epidural, un factor de la tardanza, según expertos

En Londres tratan de evitar muertes de bebés por alumbramiento prematuro mediante el uso de un pesario

Reuters y Dpa
 
Periódico La Jornada
Martes 3 de abril de 2012, p. 2

Washington y Londres, 2 de abril. Muchas cosas pueden hacerse más rápido ahora que hace 50 años, pero la llegada al mundo de un bebé de forma natural parece no ser una de ellas, según indica un estudio del gobierno de Estados Unidos. En comparación con los años 60, las estadunidenses han pasado en los años recientes dos o tres horas más en trabajo de parto, según investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de este país. Afirmaron que el hallazgo sugiere que los médicos podrían necesitar replantearse la definición de lo que es un trabajo de parto normal.

Según los datos publicados en el American Journal of Obstetrics & Gynecology, el tiempo adicional proviene de la primera etapa del trabajo de parto, la parte más larga del proceso, antes de la fase de pujar. Las madres también son diferentes. En promedio, son mayores y pesan más, y sus recién nacidos son también más grandes. Sin embargo, aun cuando tenemos en cuenta estos cambios demográficos, el trabajo de parto es aún más largo, afirmó la investigadora principal, Katherine Laughon, del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano.

Explicación parcial

Aunque Laughon dijo que el estudio no pudo identificar íntegramente las posibles razones de la diferencia, una de las explicaciones parciales podría ser el alivio del dolor de la anestesia epidural, que es mucho más común ahora que hace 50 años. Se sabe que la epidural puede retardar el trabajo de parto entre 40 y 90 minutos.

Los datos están basados en dos estudios gubernamentales realizados en décadas diferentes. Uno, entre 1959 y 1966, incluía a unas 39 mil 500 mujeres que dieron a luz un bebé a término, mientras el otro realizó un seguimiento a más de 98 mil madres que tuvieron un bebé a término entre 2002 y 2008.

Todas habían tenido trabajo de parto espontáneo, es decir no inducido. En lo que respecta a la duración del trabajo de parto, las madres primerizas en los años recientes tardan 2.6 horas más en la primera etapa, en comparación con las de la década de 1960. Esa diferencia se reducía a dos horas en las que ya habían sido madres anteriormente. Las madres actuales fueron mucho más propensas a utilizar la anestesia epidural: 55 por ciento, en comparación con 4 por ciento de las de hace 50 años.

Doce por ciento tuvieron un parto por cesárea comparado con 3 por ciento en la década de 1960, mientras a 31 por ciento se les aplicó oxitocina –que estimula las contracciones–, frente a 12 por ciento de hace 50 años.

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En el Centro Vam de Diseño, en Budapest, Hungría, se abrió una exposición de cuerpos humanos disecados mediante una innovadora técnica, que permite apreciar la complejidad de los órganosFoto Reuters

Laughon señaló que muchas más mujeres tienen ahora trabajos de parto inducidos o cesáreas programadas, por lo que el número de las que actualmente tienen trabajo de parto espontáneo puede diferir de alguna manera del de sus congéneres de hace 50 años. Pero cualesquiera que sean las razones subyacentes, los médicos podrían necesitar redefinir la idea de un trabajo de parto normal, concepto que se basa en cuál era la norma para las mujeres hace medio siglo. Por ejemplo, los médicos han considerado que un trabajo de parto es anormal si no hay cambio en el cuello del útero después de dos horas en la parte activa de la primera etapa de ese proceso.

En ese momento pueden intervenir, ya sea administrando oxitocina o haciendo una cesárea. Laughon afirmó que la conclusión es que habría un nuevo concepto de normal, y añadió: “Creo que necesitamos revisar las definiciones de ‘anormal’ y trabajo de parto y el momento adecuado para las intervenciones que usamos”.

Riesgos

En Londres se informó que la colocación de un dispositivo de apenas 38 euros (50 dólares) reduce considerablemente el riesgo de partos prematuros, principal causa de muerte entre los recién nacidos, según los primeros resultados de un estudio realizado en España y publicado por la revista británica The Lancet.

La prueba fue efectuada entre 15 mil embarazadas que acudieron a realizarse ecografías rutinarias en cinco hospitales españoles y que accedieron a someterse a un análisis de longitud del cuello uterino, pues se considera que un cuello corto es uno de los principales factores de riesgo de cara a un parto prematuro.

De las mujeres con una longitud cervical menor a 25 milímetros, se seleccionó al azar a 190 y se les colocó un pesario intravaginal. Mientras, se siguió vigilando el embarazo de otras 190, pero sin colocarles el dispositivo.

Según los resultados publicados en la edición digital de The Lancet, sólo 6 por ciento de las mujeres con pesario tuvieron un parto antes de la semana 34 de embarazo, frente a 27 por ciento de aquellas a las que no se le colocó el pesario.

Nuestros resultados abren las puertas a más investigaciones sobre el uso de este dispositivo y dan esperanzas de encontrar un camino que reduzca sustancialmente la incidencia de partos prematuros y sus consecuencias a escala mundial, dijo Elena Carreras, de la unidad de medicina materno fetal del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, coordinador del estudio.

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