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Bajo la lupa

Doctor de Harvard denigra bajo coeficiente intelectual genético (sic) de migrantes hispanos

Alfredo Jalife-Rahme
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En imagen de archivo, una voluntaria del equipo de Barack Obama habla con universitarios de Harvard sobre proselitismo electoralFoto Reuters
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ntedecentes: ya el ex primer ministro nipón Yasuhiro Nakasone había denostado hace 12 años el bajo nivel educativo de EU (frente a la sociedad inteligente de Japón) debido a su elevado porcentaje de negros, puertoriqueños y mexicanos (¡súper-sic!) (Time: 24/6/01).

Ante el ultraje generalizado, Harold Howe –conferencista de alcurnia de la Escuela de Educación de Harvard (primer lugar del ranking mundial de universidades)– apoyó al ex premier nipón por tener la razón estadística (sic). ¡Uf!

No existe tema más delicado y controvertido que la inasible medición del polémico Coeficiente Intelectual (CI), como sucedió hace 19 años con el hoy desacreditado libro racista/genético La curva de Bell: inteligencia y estructura de clase en la vida de EU del politólogo (sic) Charles Murray y el sicólogo (sic) Richard J. Herrnstein. Ninguno de los dos sabía algo de genética, en la que fundaron sus alucinaciones, no se diga de neurosiquiatría.

El polémico CI fue creado hace 108 años por un muy capaz sicólogo (ni siquiera neurosiquiatra, dicho sea con respeto diferenciado) para niños con dificultad de aprendizaje, y no como medición ilusa de la hipercompleja inteligencia, la cual ha extrapolado laxamente con premisas tambaleantes cierto tipo de profesionales paraneurosiquiátricos, quienes ignoran las funciones cerebrales superiores, no se diga su anatomía, ni la sinergia entre genética y medio ambiente (eterno debate anglosajón entre Nature y Nurture).

El pasado 6 de mayo los congresistas republicanos proclives a la adopción de la reforma migratoria fueron sacudidos por un reporte incendiario de The Heritage Foundation (supremacistas blancos de extrema derecha) que abulta sus costos en 6 millones de millones de dólares (trillones, en anglosajón), con el obvio propósito de descarrilar su adopción (PressTV: 6/5/13).

Los autores del reporte antimigratorio latinófobo/mexicanófobo de The Heritage Foundation son el politólogo ultraconservador Robert Rector y el doctor Jason Richwine ( http://www.heritage.org/research/reports/2013/05/the-fiscal-cost-of-unlawful-immigrants-and-amnesty-to-the-us-taxpayer ).

Mientras cierto tipo de sicólogos se extasían con sus alucinaciones –muy parecidos a los econometristas neoliberales itamitas, quienes se jactan de haber descubierto la ecuación de la pobreza–, otro género de politólogos de corte supremacista blanco se refocila en el último libro racista latinófobo/mexicanófobo ¿Quiénes somos?, de Samuel Huntington.

Hechos

Doce años después a la ultrajante injuria racista del nipón Yasuhiro Nakasone y del conferencista estelar Harold Howe de la Escuela de Educación de Harvard –que ha sido puesta en la picota por sus crapulosas tratativas nada didácticas (ver Bajo la Lupa; 5 y 8/5/13)–, los circuitos promigratorios del establishment excavan la tesis racista genética del mismo Jason Richwine con la que obtuvo su doctorado en la legendaria universidad hoy muy mancillada.

Dylan Matthews ( The Washington Post: 8/5/13) devela que Jason Richwine, “coautor del estudio del Heritage de 166 páginas ( http://es.scribd.com/doc/140239668/IQ-and-Immigration-Policy-Jason-Richwine ), se opone a otorgar la amnistía a los migrantes latinos con bajo CI (nota: me rehúso, por estética, a usar la absurda taxonomía de hispanos de la Oficina del Censo de EU).

Dylan Matthews revela que Jason Richwine recibió su doctorado (¡súper-sic!) en política pública (nota: otro que no sabe nada de genética ni de neurosiquiatría en las que funda sus alucinaciones) en Harvard y llegó a Heritage después de una breve estadía en el American Enterprise Institute (AEI). Su disertación doctoral tuvo como título El CI y la política migratoria. ¡Vaya, vaya!

Huffington Post (8/5/13) expone que la disertación sobre el bajo CI de los latinos colocó a Heritage a la defensiva y, de facto, también, a la ya muy polémica Harvard y al American Enterprise Institute (feudo de los neoconservadores straussianos de la dupla Bush/Cheney).

Ahora, a respirar hondo

El racismo seudointelectual del Doctor de Harvard es repugnantemente aterrador cuan erróneo: Nadie (sic) sabe si los latinos alcanzarán algún día la paridad (sic) del CI con los blancos (¡súper-sic!), pero la predicción de que los nuevos inmigrantes latinos tendrán hijos (sic), nietos (¡súper-sic!) de bajo CI es difícil de refutar (sic). En la perspectiva de los estadunidenses (sic) hoy vivientes, el bajo promedio del CI de los latinos es efectivamente permanente (¡súper-sic!). ¡Súper uf!

Jason Richwine aduce que el bajo CI de los latinos en EU es causado en parte (sic) por la genética (¡súper-sic!), aunque la extensión del impacto genético es difícil de determinar (¡súper-sic!). Si es difícil determinar, ¿cómo, entonces, la genética, aun en forma parcial, puede causar el bajo CI de los latinos en EU? ¡Nulo rigor!

Huffington Post se concentra en la página 88 de la execrable disertación que incluye una sección sobre la creciente (sic) subclase (¡súper-sic!) de latinos que desprecia: Es un grupo socialmente aislado de gente para quien el crimen, el bienestar, el abandono laboral y la ilegitimidad (nota: se ha de referir a hijos ilegítimos) son aspectos normales (¡súper-sic!) de su vida.

Conjetura que sus datos (sic) muestran que los inmigrantes latinos vinieron a EU a trabajar, pero que la participación en la fuerza laboral de sus hijos se ha deslizado considerablemente. ¡No los baja de parásitos sociópatas!

Prácticamente, el Doctor de Harvard coloca al barrio como un “gueto latino” disfuncional de súper infecciones sicosociocriminógenas pandémicas.

El Doctor graduado en Harvard agradece en su disertación genética al centro supremacista blanco de corte racista American Enterprise Institute por su apoyo generoso (sic), sin el cual esta disertación no hubiera podido ser concluida.

La Fundación Heritage, que compite con el American Enterprise Interprise por el primer lugar en el ranking del supremacismo blanco de la extrema derecha de EU, se deslindó del documento de Harvard, ya que la raza y la etnicidad no forman parte de las recomendaciones de su política migratoria que se centran en el costo de la amnistía para los contribuyentes de EU. ¿Cómo pueden deslindar al mismo autor Jason Richwine, que padece prejuicios atavistas racistas y genéticos?

Un argumento nodal de Jason Richwine es que los latinos de bajo CI son quienes llegaron a EU, mientras aquellos con mayor CI permanecieron en sus países de origen, debido a que tienen mejor empleo y prospecto financiero –por cierto, aquí se contradice al desechar su genética y al fortalecer la postura ambientalista.

El problema de los individuos de bajo CI, a juicio de Jason Richwine –quien ideologiza la miseria humana–, es que son más propensos a aceptar las dádivas del gobierno! ¡Uf!

Conclusión: paradójicamente, la enorme pifia racista/genética del Doctor de Harvard Jason Richwine, lubricado por el American Enterprise Institute y hoy académico estelar de The Heritage Foundation, ha tenido un efecto bumerán y es susceptible de favorecer la aprobación de la reforma migratoria, cuya feroz batalla histórica ya empezó en el Congreso.

Lo real es que la demografía/democracia latina en EU vence y diluye gradualmente al supremacismo racista blanco.

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