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Rafael Tovar y de Teresa inauguró la exposición El palacio en la mira: 1913

Muestran un recorrido histórico alusivo a diferentes proyectos de nación

Una levita y la banda presidencial de Madero corroboran que su segundo nombre era Ignacio y no Indalecio

Conmemoran el centenario del asesinato del presidente y del Plan de Guadalupe

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Aspecto de la muestra que reúne cerca de 150 objetos, entre fotografías, pinturas, armas, documentos y enseres personalesFoto Francisco Olvera
 
Periódico La Jornada
Sábado 15 de junio de 2013, p. 5

El segundo nombre de Francisco I. Madero, de acuerdo con su fe de bautizo, fue Ignacio y no Indalecio, como erróneamente algunos aún sostienen, y su estatura era de un metro 63 centímetros y no de 1.58 metros, como consigna el acta de su necropsia. Estos datos se corroboran en una de sus levitas y en la banda presidencial que utilizó cuando estuvo al frente del país.

¿Quién imaginaría que la comida francesa y fumar habanos era uno de los grandes placeres que se daba Emiliano Zapata cada vez que tenía ocasión?

Esos son sólo algunos de los aspectos curiosos a los que permite adentrarse la exposición El palacio en la mira: 1913, inaugurada la noche del jueves en Palacio Nacional por el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), Rafael Tovar y de Teresa.

En ella se da cuenta de los diferentes proyectos de nación abanderados por Francisco I. Madero, Victoriano Huerta, Venustiano Carranza, Francisco Villa y Emiliano Zapata, además de profundizar en el lado humano y cotidiano de esos personajes, aspecto, este último, del que la historia general no se ocupa mucho.

La muestra –con la cual se conmemoran los centenarios del asesinato de Madero y de la promulgación del Plan de Guadalupe, el 10 de febrero y el 26 de marzo, de forma respectiva– está integrada por alrededor de 150 objetos provenientes de una veintena de acervos, como fotografías, pinturas, armas, enseres personales y documentos históricos.

Entre esas piezas, se encuentra el original del Plan de Guadalupe y la mesa donde fue firmado. En tal documento puede observarse que no fue rubricado por Venustiano Carranza, aunque éste fue quien lo planeó y redactó y mediante el cual él quedó al frente del Ejército Constitucionalista.

También se encuentran sendas balas que fueron extraídas a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, un poste de luz acribillado durante la Decena Trágica, el estandarte y el sable del general Bernardo Reyes; ropas, la pistola y el casco de Pancho Villa, así como el Plan de Ayala y originales y reproducciones en gran formato de periódicos y de publicidad diversa de esa época.

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Rafael Tovar y de Teresa, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, inauguró la exposición en el Palacio NacionalFoto Francisco Olvera

Acercamiento atractivo

Abierta al público desde ayer y hasta septiembre en la sala de exposiciones temporales del recinto, con entrada gratuita, la muestra El palacio en la mira: 1913 está dividida en cuatro segmentos, determinados por una línea del tiempo.

Éstos son: el movimiento democrático encabezado por Francisco de Madero, su llegada a la Presidencia de la República y su posterior asesinato, la dictadura de Victoriano Huerta, la promulgación del Plan de Guadalupe y el levantamiento armando del pueblo acaudillado por Zapata, Villa y Álvaro Obregón, entre otros personajes.

Una de las singularidades de la exposición, y lo cual conforma parte de sus principales atractivos, es que la museografía combina elementos tradicionales y nuevas tecnologías.

De tal manera, al lado de pinturas, fotografías y la exhibición de objetos físicos se encuentran imágenes holográficas, videos en tercera dimensión y sonido envolvente, además de que las cédulas incluyen códigos QR, que permiten mediante un teléfono celular inteligente acceder a una página en Internet en la que hay mayor información sobre el tema en cuestión.

Hay que plantear la historia de una manera de divulgación, que la gente después de venir quiera informarse más. Se pretende hacer de esta muestra un acercamiento atractivo, indicó el historiador Alejandro Rosas, uno de los curadores.

A la que se alude es una etapa decisiva para la Revolución Mexicana, pues en 1913 el movimiento armando se extendió por todo el país y comenzaron los encarnizados enfrentamientos que habrían de mantenerse hasta 1917, cuando se promulgó la Constitución que todavía rige los destinos de la nación, destacó el especialista.