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Presentan en documental un retrato íntimo de Rosario Ibarra de Piedra

Rosario: la tenaz lucha por la aparición de un hijo y contra la impunidad, al cine

Con otras madres, no ha dejado de reclamar: Vivos los llevaron, vivos los queremos

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Espero que quienes vean el documental sientan la necesidad de hacer algo contra la desaparición forzada de personas, dijo doña Rosario Ibarra en una carta a la directora Shula ErembergFoto Carlos Cisneros
Rosa Rojas
Enviada
Periódico La Jornada
Domingo 21 de julio de 2013, p. 15

San Miguel de Allende, Gto., 20 de julio.

Rosario, memoria indómita. Rosario Ibarra de Piedra hablando desde su corazoncito, un corazón con garra, desde sus 87 años de los cuales 38 ha dedicado a luchar por la aparición de su hijo Jesús Piedra Ibarra y todos los desaparecidos políticos, contra la impunidad, la corrupción y la indiferencia, es lo que entregó hoy aquí Shula Eremberg en el estreno del documental sobre una mujer que es icono de las luchadoras sociales mexicanas desde mediados de los 70 del siglo pasado hasta nuestros días.

Un retrato íntimo que es a la vez el recorrido por una historia que era desconocida tanto en México como en el extranjero, hasta que Rosario y otras mujeres como ella se encargaron de hacerla visible con su terco andar en cárceles, instalaciones militares y navales, con sus siete huelgas de hambre, con su solitaria denuncia en todos los foros, nacionales e internacionales, en todas las instancias burocráticas de justicia que, aunque se consiguió recuperar a 148 desaparecidos y amnistía para mil 500 presos políticos, no le ha entregado al hijo desaparecido como ella y millones con ella lo reclaman: Vivos los llevaron, vivos los queremos.

Doña Rosario no pudo asistir a la presentación del documental en el 16 Festival Internacional de Cine Guanajuato, dentro de la selección oficial México, pero envió a la directora, la argentina-mexicana Eremberg, una carta en la que además de agradecerle el esfuerzo y empeño para la realización del documental sobre su persona, le dice: “Ojalá que nunca nos hubiéramos conocido y que las circunstancias que nos llevaron a ello no hubieran existido. Que viviéramos felices en el anonimato del hogar con nuestros hijos y nietos.

“Pero los malos gobiernos se encargaron de reunirnos y de unir nuestras luchas. Pensaron con muy mal cálculo que al desaparecer a nuestros hijos y familiares terminarían con lo que ellos consideraban un problema; creyeron que con el aletazo sangriento de la represión y el encierro de sus oponentes en cárceles clandestinas, campos militares y bases navales su actuar criminal no se sabría, pero… ¡se equivocaron!

Las manos invisibles de los nuestros nos buscan en las sombras y sus bocas amordazadas pronuncian nuestros nombres y gritan consignas libertarias. Como poderoso torrente corre de ida y vuelta la inagotable savia de nuestro amor y la conciencia plena de su convicción revolucionaria.

Agrega: Han sido muchos años de lucha tenaz y arduo trabajo y la injusticia y la impunidad y la represión siguen caminando de la mano por todo México, pero el recuerdo de los que no están aquí, de los que extrañamos en casa, de los que hacen falta en nuestra lucha es como una lámpara votiva, llama perenne, un avivar constante nuestro fuego interior. Nuestra vida pasó a ser una militancia cotidiana y decidida. No lloramos frente a los sátrapas gobernantes y no desmayaremos jamás.

Relato de una vida

En su misiva, la protagonista del documental que lleva su nombre: Rosario, le reitera a Shula lo que queda plasmado durante los 70 minutos en que transcurre el recuento de su vida pública: “Espero como siempre, porque nunca he perdido la fe en la humanidad, que quienes vean este trabajo tuyo sientan la necesidad de hacer algo para acabar con el delito de la desaparición forzada de personas…”, subrayando que un acto sincero o una palabra honesta ante el mundo en favor de los desaparecidos enaltece la figura de quien lo hace o la pronuncia.

Sabemos que sólo la acción de los pueblos podrá erradicar esta barbarie. El documental, cuya realización llevó dos años, se filmó en formato digital para que pueda circular sin trabas por todos los circuitos, informó Eremberg.

Señal de que son otras las circunstancias, aunque sigue habiendo desaparecidos políticos, además de los miles que se le atribuyen a la “guerra contra el narco”, el documental contó con el apoyo para su producción del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Fondo para la Calidad Cinematográfica.

La producción ejecutiva fue de Nerio Barberis, con guión de la propia Eremberg y Natalia Bruschtein; fotografía de Carlos Rossini y Ernesto Pardo, entre otros, y la música original de Lisette Martell. Eremberg, quien llegó a México en 1976 huyendo de la dictadura argentina, que desapareció a su compañero Víctor Bruschtein –hijo de Laura Bonaparte, recién fallecida, integrante de las Madres de Plaza de Mayo– relató que conoció a Rosario un Día de las Madres de 1980, cuando Bonaparte se encadenó en el consulado de Argentina en México y con ella estaba la luchadora social mexicana.

Militante de la defensa de los derechos humanos, Shula –que es sobrenombre de su infancia, su nombre verdadero es Susana– señaló que este documental es además parte de la necesidad de hacer memoria sobre los sucesos que recoge, porque en la medida que las generaciones van pasando si no se hace memoria de lo ocurrido y sus trágicas consecuencias es posible que se repitan.

Entre los documentales que ha realizado están (Ricardo) Cavallo tras las rejas, de 2006, que permitió que extraditaran a España al ex militar argentino para ser juzgado por los delitos de genocidio, tortura y terrorismo.

En 2009 realizó Bajo el mismo Sol, que trata de la justicia universal que empieza, dice, con la detención y extradición de Ricardo Cavallo.

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