Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 11 de junio de 2006 Num: 588


Portada
Presentación
Bazar de asombros
Capitalismo y comunismo: los mineros del carbón de Frank Keeney
EDMUND WILSON
Detroit Motors: línea de ensamble
EDMUND WILSON
El maestro de la escena
EDMUND WILSON
Un lugar para saltar
EDMUND WILSON
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
Ana García Bergua

Javier Sicilia

Naief Yehya

Luis Tovar

Manuel Stephens

Jorge Moch


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

LAS ARTES SIN MUSA

JORGE MOCH
tumbaburro@yahoo.com

SOLÓRZANO, SUS PASOS INCÓMODOS

Bravo por Alejandro González Iñárritu

Javier Solórzano ha demostrado nuevamente que él sí tiene redaños. Coherente con un buen quehacer periodístico, se ha tenido que dar ya varios frentazos laborales con la putrefacción del sistema que encarnan las televisoras.

Protagonista de una larga trayectoria en los medios, fue sonado su desencuentro con Pedro Ferriz, cuando Javier y Carmen Aristegui decidieron con toda dignidad dejar sus espacios noticiosos en Imagen, a su vez subcontratada por Multivisión, para que Ferriz chapoteara solo en conocido, abyecto oficialismo precámbrico.

Javier ha sido también una figura importante de la radio. Antes condujo el espacio radiofónico de la tercera emisión de Para empezar, en Stereo Rey, y luego Hoy por hoy, en Televisa Radio, que recién dejó en agosto del año pasado. En mvs compartió foro con Carmen Aristegui en Blanco y Negro y también participó en Círculo Rojo. Hace poco tuvo otra muestra de coherencia cuando ante la sucia maniobra en que participó el empresario argentino hoy encarcelado por fraude, Carlos Ahumada, con personeros del prianato salinista como Diego Fernández de Cevallos y su achichincle Federico Döring para golpear a Andrés Manuel López Obrador, Solórzano abandonó un puesto directivo en El Independiente, periódico recién creado por Ahumada. Javier entonces volvió a la televisión en la señal del canal 152 en sistema de paga, en el noticiero de las noches. Y luego vino el reencuentro cacareado por tv Azteca, el regreso venturoso del avezado periodista que brindaría con su experiencia y carisma un buen envión a los raquíticos índices de audiencia de los noticieros matutinos de la televisora del Ajusco, que noqueados por Televisa con Carlos Loret de Mola por un lado, en canal 2, y Víctor Trujillo por el otro, en canal 4, nomás no daban color. En el equipo estaría Ilana Sod. Se les prometió libertad de comentario, carta blanca para hacer periodismo del que no se calla, del que cuestiona. Sí, cómo no. Sorprende un poco que Javier, sin duda bienintencionado, creyera que una emisora que se caracteriza por su sesgo informativo y por su proselitismo religioso —católico a ultranza, desde luego— rayano en fundamentalismo fanático, iba a permitir que Javier y sus colaboradoras llamaran a las cosas por su nombre.

Bastó un mes. Cuenta Ilana Sod en su columna de Excélsior que la censura vino in crescendo. La exhibición de la cateta mentalidad de Salinas Pliego y sus contlapaches: no entrevisten a Mandoki acerca del documental sobre Andrés Manuel. Cosas menos importantes pero que pintaron de cuerpo entero la hipocresía y la vesania editorial de la televisora: no hablen de Depeche Mode, ni de los Rolling Stones (¿qué tal si mencionaban la ristra de melodistas de La Academia o como se llame ahora el muestrario vulgar con el que hace negocio su propia compañía disquera?); no hablar del sup Marcos, pero sobre todo no mencionar al Opus Dei, ni El código Da Vinci. Y aquí se ve la mano de la mujer de Salinas Pliego, cercana a los dueños de la Universidad Autónoma de Guadalajara (uag), grupúsculo éste famoso por su recalcitrante intolerancia y su militancia extremista de derechas, de corte fascista. ¿Cómo, Javier, no te diste cuenta de que esa gente maneja sus empresas con timorato, acomodaticio criterio de calonges?

Pero Solórzano y sus colaboradoras renunciaron. La televisora lo negó en principio y luego pusieron sin ruido, para que intente llenar el hueco, a alguien más a modo de los Salinas: el espacio matutino que muchos creímos que por fin sería interesante ver se convirtió en omisión de la realidad, noticias con sesgo, énfasis en estupideces y comentarios tendenciosos para escamotear a la gente información que verdaderamente sirva. En fin. Que con su pan se lo coman, Javier; qué bueno que les resultaste incómodo; que se pierdan tu inteligencia y sigan siendo una televisora acrítica, obsequiosa y risueña con el poder tradicionalmente acuerpado con las oligarquías financieras y clericales más conservadoras; lejos de tu coherencia, porfiarán en esa televisión de atole con el dedo y prebostazgo del pensamiento colectivo que va desde la falsa superioridad moral de los clérigos, la cooptación disfrazada de buen consejo, hasta la más abyecta participación, por omisión o por aliento, en la represión de movimientos de disidencia social. Lástima por nosotros, tu público, pero ya te veremos en otro canal. Seguro que sí.