Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 24 de septiembre de 2006 Num: 603


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
Carlos Correas: escándalo, polémica y olvido
ALEJANDRO MICHELENA
Vlady: paradigma del artista
ROBERTO RÉBORA
La línea y el cuerpo
DAVID HUERTA
La sensualidad y la materia
MERCEDES ITURBE
Vlady: utopías y destierros
JAVIER WIMER
Fernando Pessoa, el idioma y otras ficciones
ALFREDO FRESSIA
Lo que el viento a Juárez
Mentiras transparentes
FELIPE GARRIDO

Columnas:
A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Mujeres Insumisas
ANGÉLICA ABELLEYRA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Teatro
NOÉ MORALES MUÑOZ

Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGÜELLES

(h)ojeadas:
Reseña de Gabriela Valenzuela Navarrete sobre Habitar a otro

Cuento
Reseña de Leo Mendoza sobre Relatos de la condición humana


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 


ANGELICA ABELLEYRA

ANA GARDUÑO: PENSAR EN PRESENTE AL HACER HISTORIA

La investigación y la docencia le competen. No concibe la razón de ser de la primera si no se desgrana compartida con otros, y tampoco visualiza un desarrollo profundo en la enseñanza sin el análisis que proporciona la tarea infinita de investigar. Por eso, gracias a estas dos vías, Ana Garduño traspasa el nicho de la especialista de cubículo y divulga en el aula y en los libros, en los coloquios y en la prensa, su pasión por la historia del arte que le ayuda a escudriñar las políticas culturales, los desaciertos y los vaivenes del quehacer cultural en México con una perspectiva histórica que habla del presente.

Hecha en la unam, dice que el romanticismo liberal de su familia la preparó para ser investigadora de la historia. Uno de los personajes que más la marcó fue su abuelo, un cardenista (el cardenismo de los años treinta del siglo xx) profundamente laico y creyente en los logros de la Revolución; un gran narrador a pesar de ser tartamudo, que orientó a Ana hacia la búsqueda histórica por su nostalgia del ayer liberal.

Así, en el rastreo de sus orígenes, en la licenciatura buscó el pasado glorioso de los mesoamericanos; en la maestría se deslumbró con algo no contemplado: la imagen; y le gustó tanto esta perspectiva de analizar iconografías que el doctorado lo hizo en Historia del Arte, centrándose en las políticas culturales del siglo xx implementadas por el Estado mexicano. Este es el tema que le apasiona y desarrolla en el Departamento de Arte de la Universidad Iberoamericana como docente e investigadora, de la misma manera que lo hizo en los institutos nacionales de Bellas Artes (inba) y de Antropología e Historia (inah).

Por su formación profesional en las tres instituciones (dos de gobierno y una particular), vino la ampliación de sus intereses y empezó a estudiar la interrelación entre la política cultural del Estado y la privada. Advirtió que todo ejercicio de poder genera una resistencia, y que en el ámbito de la cultura se han generado defensas particulares a la actuación gubernamental (y viceversa) en asuntos como la educación artística, museos, el circuito de comercio, galerías, coleccionismo y patrocinios al arte.

Con libros, simposios y artículos (en La Jornada, Proceso, Milenio y El Universal), que desean alimentar con reflexión la polémica, insiste en la divulgación como su vía para salir de la torre de marfil de la investigación. No aspira a que se cambie ninguna acción cultural –de hecho admite que ante sus escritos surge el "no te veo ni te oigo" por parte de funcionarios y particulares–, sino que se discutan los asuntos actuales con una perspectiva histórica. Lo público y lo privado es uno de los temas que urge abordar, indica, pues coexisten prejuicios heredados de los dos bandos: los funcionarios estatales permanecen con su postura contra la participación privada en el ámbito cultural y la creación de industrias culturales, y la iniciativa privada (individual y empresarial) se mantiene con prejuicios para no participar en asuntos culturales y desdeñar la presencia estatal en la materia. Y si bien en quince años se ha discutido sólo en coyunturas, ha sido un diálogo de sordos donde han quedado sin solución los abusos, saqueos y medidas autoritarias en ambos bandos, en lugar de buscar los intereses comunes.

Sabe que investigar es un asunto solitario (aunque tiene cerca el juicio crítico de su compañero, el historiador alemán Peter Krieger), así que decidió formar equipos de trabajo para lograr interlocución y resolver de manera creativa la soledad. Con su grupo ganó dos becas del fonca para trabajar el archivo privado de Fernando Gamboa y se han hecho seminarios, publicaciones y un archivo de datos del acervo formado por el promotor y museógrafo; prepara un ensayo sobre la galerista Inés Amor; sacará en libro su tesis sobre el coleccionista Álvaro Carrillo Gil y concluirá un ensayo sobre Alberto J. Pani, ex secretario de Hacienda que se dio presupuesto a sí mismo para comprar obras de arte sin tener función oficial en el ámbito artístico.

Cierta de que en otra vida hubiera sido periodista cultural, lamenta que la importancia de la investigación en historia y en historia del arte no esté reflejada en el mundo intelectual mexicano. "Hemos ocupado un lugar muy menor", enfatiza, pero al segundo se ríe de sí misma y va en búsqueda de un tema para ensayar otra postura crítica que nos ayude a entender el presente cultural en el vaivén de la grisura y la crisis.