Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 19 de agosto de 2007 Num: 650

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

A cincuenta años de la muerte de Lowry
ALBERTO REBOLLO

La escena
MILTOS SAJTOURIS

James Ensor en Palacio Nacional
MARCO ANTONIO CAMPOS

Bergman, (1918-2007):
Qué hacemos acá

RICARDO BADA

El sueño que despierta
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Oscuramente, a través
del espejo

CARLOS BONFIL

In memoriam
Bergman y Antonioni

JOSÉ MARÍA ESPINAZA

Leer

Columnas:
Jornada de Poesía
JUAN DOMINGO ARGUELLES

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

La Jornada Virtual
NAIEF YEHYA

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Artes Visuales
GERMAINE GÓMEZ HARO

A Lápiz
ENRIQUE LÓPEZ AGUILAR


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Hugo Gutiérrez Vega

IMÁGENES DE BERGMAN

Entre 1963 y 1965 recorrí todos los cines de Roma en busca de películas del gran sueco Ingmar Bergman. Tenía que ponerme al día y ver varias veces El séptimo sello , La fuente de la doncella , Sonrisas de una noche de verano , Mónica o el deseo (hace poco recordaba con un sicalíptico amigo argentino, el esplendor de los senos de Harriet Anderson recibiendo la caricia del sol del breve verano sueco); Fresas salvajes (traduje directamente del italiano el título y por esta razón, el epígrafe del poema que le dediqué a Bergman decía: El lugar de las fresas ), El orzuelo del diablo (mal traducido como El ojo del diablo ) y la trilogía de cine metafísico: Luces de invierno, Como en un espejo y la terrible y llena de símbolos, El silencio (recuerdo el desfile de los enanitos velazquianos por los pasillos del absurdo hotel de una ciudad tal vez de la Europa oriental). El cineasta sueco y sus películas se me volvieron una obsesión tan fuerte como la que me produce el teatro de Strindberg. Tal estado de ánimo me obligó a ir a Estocolmo para ver una puesta en escena de Padre , dirigida por Bergman. Ver trabajar juntos a los dos genios fue una de mis mayores experiencias teatrales.

Veo algunas imágenes fragmentadas de películas de Bergman. Las numero para poner en orden mis recuerdos:

1. La muerte jugando al ajedrez con el caballero, y la danza de la muerte en las colinas de la atardecida en El séptimo sello .

2. El ataúd que cae de la carroza fúnebre al suelo, el reloj sin manecillas, el sueño del viejo maestro, la nostalgia de la juventud y de la cara paterna en Fresas salvajes .

3. El baño del padre de la doncella violada en preparación del sacrificio ritual en El manantial de la doncella .

4. Los tanques entrando a la ciudad sombría y el coito desesperado en el palco del teatro de variedades en El silencio .

5. La primera aparición del padre muerto, el canto misterioso en la tienda del anticuario judío, la retahíla de palabrotas dichas por Alexander en el entierro del padre, el tío que apagaba a pedos la vela de la celebración navideña, los amores con la criada coja y la tolerancia hasta un poco humorística de la esposa, el cadáver quemado del obispo y las llamas rodeando el torso de su hermana que intentaba huir del incendio, la linterna mágica y el rito de poner a los niños en la cama, el proceso de maduración de Alexander. Todas estas imágenes pertenecen a la indiscutiblemente genial Fanny y Alexander .

6. El sermón del pastor sobre el misterio teológico y la muerte en Luces de encierro .

7. Dios, la locura y sus complejos desarrollos en Como en un espejo .

8. La verbosidad y el silencio sólo roto por la palabra “nada en Persona .

9. La presencia de la enfermedad terminal en El silencio y en Gritos y susurros .

10. Las reflexiones sobre la vejez y la juventud en Sarabanda .

11. La noche breve y llena de presagios en La hora del lobo.

12. El fuego nocturno y sus deslumbramientos en Sonrisas de una noche de verano .

13. Vuelvo a El séptimo sello y a la procesión de los flagelantes en un medioevo sombrío, y los gracejos del juglar en un medioevo regocijado.

14. Vuelvo a la vejez en medio de la juventud y en la sabiduría seca y solitaria de la madre ancianísima en Fresas salvajes . Se me antoja homenajear al actor que hace el viejo maestro Victor Sjostrom, quien dirigió La corneta de la muerte , película basada en la novela de Selma Lagerlof.

15. El invierno del alma y la necesidad de abrazar un cuerpo desnudo en Sarabanda .

16. La gracia total de Mozart en la excelente versión de La flauta mágica . Recuerdo especialmente el Papapapapapageno y la suntuosa escenografía de la reina de la noche.

17. Todo lo que sucede en el interior de los personajes que es lo que en realidad sucede en la trama. Por eso Woody Allen homenajeó a Bergman en su película Interiores .

Murió Bergman a los noventa y cuatro años, pero siempre, para nuestra fortuna, rompió el silencio que se había impuesto y regresó constantemente a su mundo creativo. Por eso Sarabanda es su último canto del cisne.

Decir que está vivo en sus películas sería un horrendo lugar común. Está muerto “con toda su muerte a cuestas”, diría nuestro Federico. Las que están vivas son sus películas y cada día van a estar más vivas.

jornadasem@jornada.com.mx