Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 29 de noviembre de 2009 Num: 769

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

La mente en papel
ADRIANA DEL MORAL

Contreras para muchos y Gloria para otros
SCHEHERAZADE OROZCO Y SERGIO GARCIA

Pájaro relojero: los clásicos centroamericanos
MIGUEL HUEZO MIXCO

Fernando González Gortázar: Premio América de Arquitectura 2009
ANGÉLICA ABELLEYRA

Poema
ISMAEL GARCÍA MARCELINO

Alexander von Humboldt: el viaje del pensamiento
ESTHER ANDRADI

Houellebecq:
el deterioro social

JORGE ALBERTO GUDIÑO HERNÁNDEZ

Leer

Columnas:
Galería
ALEJANDRO MICHELENA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Contreras para muchos y Gloria para otros

Scheherazade Orozco y Sergio Garcia


Foto: Nitzarindani Vega/ archivo La Jornada

María del Carmen Gloria Contreras Röniger ponía discos de 78 revoluciones de su padre y creaba sus propios bailes. Desde muy pequeña la bailarina mexicana reconoce la necesidad de inventar danzas. Sale del país en busca de formación y va a Nueva York a pararse frente al gran maestro de la coreografía, George Balanchine, para saber qué opinaba de su trabajo. Al regresar a su patria, ya con reconocimiento internacional, presenta su proyecto en la UNAM, donde lo rechazan con el argumento de que no se contemplaba una compañía de danza y que, en todo caso, ya se contaba con una de folclor. Sin embargo, apasionada, la Contreras no dio tregua y, desde hace cuarenta años, el Taller Coreográfico de la UNAM (TCUNAM) es una institución que ha conseguido convertir a la danza en un placer para la comunidad universitaria, en una razón social. En 1995 le otorgaron el Premio Universidad Nacional en el área de Creación Artística y Extensión de la Cultura.

Los detractores de la también acreedora del Premio Guillermina Bravo, otorgado por el Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, la critican diciendo que tiene cooptado el proyecto de danza de la UNAM. No obstante, parecen omitir el hecho de que éste es el único proyecto dancístico en México con quinientas coreografías propias y cuarenta años de trabajo ininterrumpido, y que es un taller que semana a semana cambia su repertorio, presentando programas en una gama musical que va de los cantos del siglo XII al reggetón del siglo XXI, de Bach a John Lennon, de Mozart a Pérez Prado, o de Revueltas a Márquez.

Soslayan también el compromiso social del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2005. Ella fue de las primeras coreógrafas que se preocupó por hacer de la danza un deleite que no diferencie clases sociales. Ha creado (algo insólito en el medio) un numeroso y fiel público compuesto por universitarios que cada viernes abarrotan el Teatro de arquitectura Carlos Lazo para disfrutar gratuitamente del nuevo programa del TCUNAM y cada domingo la Sala Miguel Covarrubias, con precios accesibles. La coreógrafa, quien recibió la medalla Una vida para la danza, otorgada por el Instituto Nacional de Bellas Artes en 1989, también ha extendido su proyecto a la docencia y a la literatura, editando al menos veinte libros que refieren al quehacer dancístico.

Gloria Contreras no monta por épocas, su proyecto es de vida, en estos tiempos donde la inmediatez, lo improvisado, lo recién manufacturado parece la vanguardia. Ella se siente profundamente motivada por el acontecer mundial y exige que sus bailarines se comprometan con el público. Al montar Romeo y Julieta pide que olviden a los Capuletos y Montescos para encontrar israelitas contra palestinos, temas actuales. Les platica la vida del autor, el contexto en que el músico escribió la partitura para que compartan el origen y entiendan la música, pero les repite una y otra vez que no son príncipes, que no hay realeza sino realidad. Igual monta una Janis Joplin que un Mozart, un Elvis Presley que un Beethoven, un homenaje a Revueltas que a Michael Jackson. Gloria es una mujer de ahora, una artista que vive y comunica moldeando cuerpos, esculpiendo las sensaciones.

El TCUNAM ha formado y desarrollado a cuatro generaciones de bailarines, algunos de los cuales dicen lamentarlo aunque, en realidad, este hecho resulta afortunado pues gracias a ello existen diferencias, gracias a eso decidieron otro camino y construyeron distintas propuestas. Como el mundo, la danza está compuesta de varios colores, de tantos ritmos y silencios; se aplaude la diversidad, la existencia de proyectos claros, con distinto alcance y visiones.

En un momento en el cual ya no existe Ballet Nacional de México, Ballet Folklórico de Amalia Hernández; ahora que dejamos morir al Ballet Teatro del Espacio; donde a pesar de las patadas de cebra no alcanza a brillar un Ballet Independiente, un Cuerpo Mutable que va y viene, un DramaDanza de profundas pero espaciadas propuestas... En un espacio de esfuerzos individuales tan genuinos pero solitarios como el de Rocío Flores, El TCUNAM cumple una función social y cultural constante que evita la inanición de los que tenemos hambre de danza.

Qué bueno que haya tantas danzas, y qué bueno que vengan interdisciplinas y talentos que se conjuguen para crear diversas propuestas corporales. Lo que no puede seguir haciendo el gremio dancístico es borrarse a sí mismo. Gloria a quien gloria merece.