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Investigador del Colmich comenzó el rescate

Archivo y órgano de la parroquia de Dolores, en estado deplorable

Los documentos ni siquiera han sido inventariados, lamenta José Antonio Serrano

Fernando Camacho Servín
 
Periódico La Jornada
Domingo 3 de enero de 2010, p. 4

El archivo histórico y el órgano monumental de la parroquia de Dolores Hidalgo, sitio en el que se inició la lucha independentista el 16 de septiembre de 1810, se encuentran desde hace muchos años en deplorable estado de conservación, en espera de una ocasión propicia –como los actuales festejos del bicentenario– para ser rescatados.

Ese es precisamente el trabajo que acaba de iniciar el historiador José Antonio Serrano Ortega, investigador de El Colegio de Michoacán (Colmich), quien junto con un pequeño grupo de estudiantes está restaurando los documentos que alguna vez estuvieron bajo la administración de Miguel Hidalgo y Costilla.

Hace apenas un par de semanas, Serrano puso manos a la obra a un trabajo que por mucho tiempo –y sobre todo por falta de interés y presupuesto– se había postergado.

“El maestro Carlos Herrejón y yo encabezamos el proyecto Dolores Hidalgo, patrimonio histórico, con el que pretendemos no sólo rescatar los bienes artísticos del lugar, sino también la memoria misma de Dolores”, explicó el académico en entrevista con La Jornada.

Además de su importancia histórica per se, la parroquia de esa comunidad guanajuatense tiene un interés extra, porque mediante sus documentos se puede estudiar la composición étnica de la Nueva España, y de esa forma entender quiénes acudieron al llamado de rebelión del cura Hidalgo.

Datos esclarecedores

La de Dolores es una parroquia fundada a principios del siglo XVIII. Al contrario de otros lugares, no era un poblado sólo de indígenas, sino una congregación multirracial. Por eso tiene información demográfica muy importante que nos permitiría explicar su sociedad, señaló.

La historia oficial registra que Hidalgo sólo convocó a los indios, pero no se ha estudiado el papel que jugaron en la insurrección los negros y los mulatos, quienes ocupaban los últimos escalones del sistema de castas, y que ya estaban hartos de pagar tributo a los españoles, a pesar de no tener tierras.

El archivo, hay que decirlo con enojo y con cierta tristeza, nunca ha sido ni siquiera inventariado. Los historiadores interesados en la Independencia nos estamos dando a la tarea de ordenar esos documentos, que van desde 1725 a 1900, para saber bien qué hay, afirmó Serrano.

El investigador, quien diseñó el proyecto hace tres meses, advirtió que la mayoría de los cerca de 300 libros que integran el archivo está en malas condiciones o incluso podría haber sido saqueado por la falta de atención profesional.

Es necesario iniciar un proceso de limpieza de hongos y quitar las páginas dañadas para hacer una restauración completa. Además hay que hacer un inventario completo, libro por libro y foja por foja. Conoceremos el grado de saqueo hasta terminar el trabajo completo, dijo.

Aunque el archivo registra cuestiones demográficas cotidianas, como bautizos, muertes y casamientos, también hay algunos documentos firmados por Hidalgo, y no se descarta que entre ellos figure algún material relacionado con el inicio de la guerra de Independencia.

Símbolo histórico

Por su parte, el órgano monumental de Dolores también necesita intervención. El instrumento es uno de los más grandes del país en su tipo, y aunque no es tan antiguo –data del siglo XX–, está en muy malas condiciones por desuso.

Dicho proyecto está a cargo del músico Alejandro Rubio, quien actualmente trabaja para el Festival Internacional Cervantino. La reparación permitiría que el órgano no sólo sea un símbolo del bicentenario, sino también que sea utilizado en conciertos de música virreinal y contemporánea.

La restauración del archivo requiere sólo de 350 mil pesos, y la del órgano alrededor de un millón y medio, detalló Serrano. El gobierno estatal lo podría hacer, en vez de concentrarse únicamente en el proyecto de la Expobicentenario, entre Guanajuato y Silao, que quiere impulsar el gobernador (Juan Manuel) Oliva, con un precio de hasta 700 millones de pesos.

Esta es una inversión onerosa e innecesaria. Con la crisis económica, necesitamos fomentar el desarrollo mediante los corredores turísticos culturales, en vez de construir más recintos donde ya hay muchos, consideró.

Hemos presentado ese proyecto en diversas instancias, y ha habido respuesta de la comisión federal del bicentenario y de los gobiernos municipales, pero por desgracia no del estatal ni de los diputados guanajuatenses. Ahí es donde se ve lo limitada que es la mira de los políticos.