Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 1 de agosto de 2010 Num: 804

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Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Actuar con lo que sucede
RICARDO YÁÑEZ entrevista con DANIEL GIMÉNEZ CACHO

Viaje a Nicaragua: una aventura en el túnel centroamericano
XABIER F. CORONADO

Espiritualidad y humanismo
AUGUSTO ISLA

Los alienígenas y Stephen Hawking
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Recordando a Jerry Garcia

Hoy es el día 213 del año 2010. Hoy, Jerome John Jerry Garcia celebraría su cumpleaños sesenta y ocho. En una semana más, por si fuera poca la casualidad, se contarán tres lustros de su muerte. Todo un acontecimiento no sólo para los miles de Dead Heads, fanáticos que siguieron la huella de su legendaria banda en la costa Oeste de California hace cuatro décadas, sino para quienes aún disfrutan un discurso musical que puede sonar anacrónico, cierto, pero que no deja de ser valioso y necesario para entender la turbulencia de los sesenta.

Surgido en San Francisco, The Grateful Dead fue un conjunto pionero en lo que hoy llamamos industria independiente, aunque bajo los signos del movimiento hippie que rondó la guerra de Vietnam y no por la depresión de una economía –la del show business– hija del canibalismo empresarial. Valiente impostura que hoy parece fácil a numerosos creadores, o porque “ya no queda de otra” o porque la tecnología permite autosuficiencia y autogestión ahorrándose el ingrato e importante paso de picar piedra junto a otros colegas.

Con treinta años de carrera ininterrumpida al momento de su muerte, Garcia pudo presumir de una prolífica vida como compositor solista y como fundador de muy distintos proyectos alternos a los Dead. Hablamos de Saunders-Garcia Band con Merl Saunders; Jerry Garcia Band; Old and in the Way; The Garcia/Grisman Acoustic Duo; New Riders of the Purple Sage y Legion of Mary. Asimismo, fue reconocido numerosas veces como uno de los mejores guitarristas de rock del mundo, más por su fraseo y estilo que por virtuoso, independientemente de su gran carisma como frontman y dedicado letrista.

Con ascendencia española, irlandesa y sueca, su adolescencia estuvo llena de altibajos y confusión hasta que, tras una penosa salida del ejército –al que había entrado como castigo materno– sufre un accidente automovilístico que le provocó, en sus propias palabras, un “despertar”. A ello le antecedieron, según se conoce por diversas entrevistas y libros, tragedias como el ahogamiento de su padre durante unas vacaciones, así como la pérdida de buena parte de un dedo de la mano derecha mientras su hermano cortaba madera. Así las cosas, fue tras ese despertar que Jerry Garcia se mete de lleno a la música siguiendo los pasos de sus padres.

Aunque su primer instrumento fue el piano, luego tocó el banjo y más tarde la guitarra para acompañar a su hermano Clifford, quien gustaba de cantar piezas de blues. Al mismo tiempo, estudió artes visuales en San Francisco hasta el punto de pensar en dedicarse a la pintura, a lo que después renunciaría cuando finalmente tuvo su primera guitarra eléctrica, una Danelectro. A partir de ese momento, a finales de los cincuenta y durante la primera mitad de los sesenta, Garcia tocó con numerosas bandas de blues y bluegrass mezclando su talento con el banjo, la armónica, el piano y la guitarra. Haciéndose cada vez más conocido en la escena local, fue en 1965 cuando formalizó el nacimiento de Grateful Dead al lado de Bob Weir, Phil Lesh, Bill Kreutzmann y Ron Pigpen McKernan. (Dos años después, tras el Verano del Amor y el Monterey Pop Festival, incluirían a su sexto integrante, Mickey Hart.)

Interesados en la convivencia de las comunas hippies, los Dead lograron liderar a varias decenas de personas para la formación de una “empresa” que se dedicaba a la grabación y distribución de mercancía y cintas que registraban concierto tras concierto, convirtiéndolos en una de las bandas más grabadas de la historia. Tal fue la importancia de su legado que justo en 1994, meses antes de su muerte, Jerry Garcia fue inducido al Salón de la Fama del Rock como miembro fundador de Grateful Dead. Según sus deseos, al morir fue cremado y sus cenizas esparcidas en el Ganges de India y en la Bahía de San Francisco.

Hijo de su tiempo, Jerry Garcia usó y abusó de toda clase de drogas, resquebrajando varias veces su vida personal. Quede como máximo ejemplo que estaba en rehabilitación por adicción a la heroína cuando un ataque al corazón le pasó factura, por no hablar de otras numerosas enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la diabetes. Aun así, pocos son los músicos que pudieron pasar con éxito las cárceles estéticas de la psicodelia para reinventarse y, más todavía, para convertirse en iconos de la cultura pop estadunidense. Hoy varios teatros y canciones llevan su nombre, por lo que no hay primera semana de agosto sin que cientos de miles lo recuerden, tal como hacemos nosotros. Busque el lector curioso el álbum debut The Grateful Dead, y de él escuche su pieza inaugural “The Golden Road (To Unlimited Devotion.)” De lo que pase después no nos hacemos responsables.