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Domingo 1 de agosto de 2010 Num: 804

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Los alienígenas y Stephen Hawking

Norma Ávila Jiménez

El domingo 25 de abril, en la serie difundida por Discovery Channel, Into the Universe with Stephen Hawking, el famoso físico conmocionó al público al subrayar que los extraterrestres llegarán a ser nómadas que colonizarán planetas. Tomarán materiales para utilizarlos en la construcción de nuevos vehículos y serán capaces de absorber la energía de la estrella alrededor de la cual orbitan esos planetas, apoyados en millones de espejos que la enviarán a un colector, subrayó. Para rematar este deleite de aquellos que señalan haber visto naves alienígenas o que hasta aseguran haber sido víctimas de abducciones, con animaciones de primera calidad que muestran la muerte del Sol y la Tierra, en el programa Fear the Aliens, Hawking puntualizó que con esa energía, hasta podrían abrir un portal, un agujero de gusano para viajar por el espacio-tiempo.

Hay que recordar que Hawking se desplazó por la alfombra roja cuántica desde fines de los sesenta por sus dos contribuciones a la ciencia física. “En el marco de la Teoría de la Relatividad General de Einstein, demostró matemáticamente que bajo ciertas condiciones pueden formarse singularidades en el espacio-tiempo, esto es, regiones donde la curvatura asociada a este último se vuelve infinita”, asegura Marcelo Salgado, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM. Esa conclusión condujo al colega de Hawking, Roger Penrose, “a conjeturar que cuando esas singularidades se forman debido al colapso de una estrella, se forma un agujero negro”, subraya el especialista universitario.

La denominada radiación Hawking es la segunda aportación importante. En 1975, el especialista británico señaló que en el horizonte de eventos de un hoyo negro –que es el límite de donde ya no puede escapar un objeto atraído por éste–, durante la creación brevísima de pares de partículas –de materia y antimateria–, una podría quedar dentro de este caníbal cósmico y otra fuera. “Esto daría lugar a la emisión de radiación por parte del agujero negro, provocando, al mismo tiempo, la disminución de su masa; se iría evaporando”, explica el doctor Salgado.

Debido al reconocimiento internacional por su trayectoria, que le ha valido distinciones como doce doctorados Honoris Causa y el Premio Príncipe de Asturias, al público le ha costado digerir que el autor de Breve historia del tiempo haya hablado de invasiones extraterrestres. En un texto de divulgación científica de 1996 que está en su página web, Hawking ya sugiere esa idea. Al inicio subraya que desea especular acerca del desarrollo de la vida en el Universo, en especial, la inteligente; incluye al hombre, que a lo largo de su historia en varias ocasiones ha demostrado su “estupidez” al no preocuparse por la supervivencia de las especies.

Más adelante asegura que “estamos entrando a una nueva fase, el autodiseño de la evolución a través de la cual seremos capaces de elegir nuestro propio ADN”, lo cual, con el tiempo dará lugar a los superhumanos y a los descalificados. Al leer eso no pude evitar recordar la película Gattaca, que curiosamente es de 1997, un año después de que el citado físico escribiera este texto.

La siguiente fase, apunta, será colonizar otros planetas y estrellas, pero como nuestro ADN no está hecho para los viajes tan largos –para ir a la estrella más cercana se requieren por lo menos ocho años, y para el centro de nuestra galaxia, aproximadamente cien mil años–, lo ideal será enviar máquinas. “Cuando lleguen a una nueva estrella, se instalarán en un planeta para extraer material y producir más máquinas que serán enviadas a otras estrellas […] eventualmente, podrían reemplazar a la vida basada en el ADN, tal como el ADN reemplazó a las primeras formas de vida.”

En el último párrafo, el científico hace hincapié en que “conocer a otra civilización avanzada, en el estado en el que estamos, sería similar a cuando los habitantes de América conocieron a Cristobal Colón. No creo que haya sido bueno para ellos.”

En el programa de televisión Fear the Aliens, los alienígenas pueden ser esa forma de “vida” mecánica citada en el texto de 1996, y no necesariamente los imaginados por H. G. Wells, y si se escucha con atención lo que dice al final, pareciera que está haciendo una crítica a la especie humana. Después de señalar la destrucción que realizarían los extraterrestres, hace hincapié en que “como nosotros, probablemente evolucionaron [los alienígenas] de especies a las cuales explotaron todo lo que pudieron”. Entonces, ¿sería un llamado de atención a los terrícolas –a los cuales también ha catalogado como parásitos– por lo que están haciendo con su casa en el espacio?

Y aun cuando su intención sí haya sido mostrar un contacto del tercer tipo, sabe que hasta la fecha eso no ha sucedido. En otro programa de esa serie, afirma que hasta el momento no se ha logrado contactar a alguna civilización alienígena; sólo en una ocasión, en agosto de 1977, el radiotelescopio de Ohio captó una señal de radio traducida como 6equj5, denominada por los científicos como la señal Wow, pero que desafortunadamente no se ha repetido y por lo tanto no se considera válida.

Lo que en varias ocasiones ha enfatizado es la posible existencia de formas de vida que se nos dificulta reconocer como tales y otras microscópicas. Un descubrimiento reciente ejemplifica lo que refiere Hawking: a principios de junio se difundió en diversos medios la posibilidad de la existencia de una forma de vida en Titán, satélite de Saturno, detectada por reacciones químicas que resultarían de su respiración. Su supervivencia estaría basada en el acetileno y no en el agua, como sucede en la Tierra.

Posiblemente Hawking no quiso provocar el revuelo que se desató. Sólo planteó el panorama que, según él, podría observarse cuando lo mecánico –y no necesariamente me refiero a fusión de aleaciones– sea lo primordial para sobrevivir en el cosmos.