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La venta de discos y libros cayó con los sexenios de Fox y Calderón, dice Luis Pérez

Una eventual inversión privada o pública no evitará la extinción de Margolín: Carlos Pablos
 
Periódico La Jornada
Jueves 19 de abril de 2012, p. 4

La eventual inversión de capital privado o gubernamental en Sala Margolín no evitará su desaparición, por lo menos en los términos que ha funcionado hasta la fecha, afirma Carlos Pablos, su propietario.

Aunque considera muy remota esa posibilidad, el promotor cultural y empresario sostiene que, de ocurrir, primero tendría que disolverse la actual empresa y luego constituirse una nueva, si se quiere idéntica.

La razón de lo anterior, explica en entrevista, es que las partes involucradas participen por igual de los resultados, sean ganancias, pero sobre todo pérdidas.

La determinación de cerrar de manera definitiva dicho establecimiento cultural y mercantil –según dio a conocer La Jornada en su edición de ayer– fue tomada luego de que la pasada Navidad las ventas estuvieron muy por debajo de lo que ocurría en años anteriores durante la misma temporada, y la situación se hizo ya insostenible desde el punto de vista económico, precisa Pablos.

El decremento de ventas, de hecho, coincide con la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) a la Presidencia de la República, en 2000, con Vicente Fox, y se ha mantenido durante la administración de Felipe Calderón, según hace ver Luis Pérez, colaborador de la tienda de discos y librería.

Al respecto, agrega que antes de ese año era costumbre en esas fechas comprar en Sala Margolín regalos para funcionarios públicos y varios de éstos adquirían allí discos o libros que darían como obsequio.

Desde ese entonces (el 2000) prácticamente ningún funcionario, de nivel medio para arriba, sigue como cliente vigente de la tienda, cuando en otras épocas era lo contrario.

De acuerdo con los entrevistados, la crisis en la venta de discos de música clásica, y en general de esa industria, es una tendencia irreversible, no sólo en México, sino en el resto del mundo. Ejemplo de ello es la desaparición de otrora poderosas cadenas comerciales, como Tower Records, en Estados Unidos, que comenzó a cerrar sus tiendas en 2006.

Son varios los motivos, acotan, aunque el más significativo es el relacionado con la revolución tecnológica que ha permitido acceder a la música, comprarla u obtenerla incluso de manera gratuita (de forma legal e ilegal) en otro tipo de soportes físicos o virtuales, como los Mp3, los iPod y páginas de Internet.

Gesto de gratitud

El nombre de Sala Margolín, por otro lado, nada tiene que ver con la música, como podría imaginarse. Su origen se debe a un gesto de gratitud del fallecido promotor artístico Walter Gruen, fundador y por muchos años propietario de esa tienda con 60 años de existencia.

Margolín era el nombre de una llantera, ubicada en la esquina de Álvaro Obregón y Córdoba, colonia Roma, cuyo dueño permitió a Gruen (quien fue esposo de la pintora Remedios Varo y falleció en 2008) ocupar una de las esquinas del local para vender discos de música clásica.

No se conoce la fecha exacta de cuándo ocurrió esto, sólo que fue a comienzos de los años 50 del siglo pasado.

En aquel entonces era difícil encontrar ese tipo de discos en la mayoría de tiendas y, como ocurre en la anécdota de la señora de las quesadillas, cuyo puestito se convierte en restaurante, el negocio de Walter se fue apoderando de forma paulatina del local de la llantera hasta que se lo quedó por completo, pero respetó el nombre, cuenta Luis Pérez.

Fue durante los años 70 cuando se vivió el auge de este singular proyecto, cuya principal característica acaso es ubicarse a medio camino entre centro cultural y establecimiento mercantil.

Tal había sido el crecimiento registrado, que a comienzos de esa misma década se decidió construir una nueva sede, ubicada a unos cuantos pasos del citado local, sobre la misma calle de Córdoba, en el número 100, donde a la fecha se mantiene.

Fue la mejor época, no sólo por lo que se vendía, sino porque era punto de encuentro para gente de la cultura y la política, reitera Carlos Pablos, quien además adelanta que el edificio de ese singular establecimiento será puesto en venta para poder enfrentar la difícil situación económica que predominó en estos últimos años.