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Medimos el riesgo de darle asilo, pero pesaron más los principios

Urge decisión de GB sobre el caso Assange, dice canciller ecuatoriano

El fundador de Wikileaks obtendrá su libertad, confía Ricardo Patiño

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Ricardo Patiño, ministro de Relaciones Exteriores de EcuadorFoto María Luisa Severiano
Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Martes 4 de diciembre de 2012, p. 17

Cuando el canciller de Ecuador Ricardo Patiño piensa en Julian Assange, el fundador de Wikileaks, confinado desde hace cinco meses en una oficina acondicionada como habitación en su embajada en Londres, sufriendo más que disfrutando el asilo diplomático que le concedió el gobierno de Rafael Correa para evitar su extradición a Suecia y a Estados Unidos, se vienen a la mente, inevitablemente, historias de asilados que pasaron mucho más tiempo en ese limbo, atrapados en sedes diplomáticas. Uno es el líder peruano Víctor Haya de la Torre, quien permaneció cinco años en la embajada colombiana en Lima. Otro, el peronista Héctor Cámpora, tres años en la embajada mexicana en Buenos Aires. El enclaustramiento de Assange en la estrecha sede de la misión diplomática ecuatoriana puede igualmente prolongarse por años.

Ello, a pesar de que Quito ha estado movimiendo fichas en el tablero. La más reciente fue una reunión de Patiño con el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, William Hague, en Nueva York. Ahí volví a pedir el salvoconducto para que Assange pueda trasladarse al aeropuerto de Heathrow y volar a Sudamérica.

Temores fundados

El británico, a su vez, le entregó un documento en el que Londres vuelve a fijar su postura sobre lo que alega ser su obligación legal de entregar al informador australiano a la policía de Suecia, que busca enjuiciarlo en su país por una acusación de abuso sexual. El temor fundado de Assange, que Ecuador comparte, es que de Suecia pueda ser entregado a las autoridades estadunidenses, donde el gobierno lo considera un “terrorista high tech” por haber hackeado y ventilado un archivo monumental de documentos confidenciales del Departamento de Estado. Como en el caso de Brad Manning, el riesgo es que la pena puede ser cadena perpetua.

Lo que yo le digo a los amigos del gobierno británico es que finalmente él deberá obtener su libertad, podrá disfrutar de su asilo. Tarde o temprano sucede. ¿Por qué demorarlo tanto, por qué dar lugar a que una persona sufra innecesariamente?

–¿En qué condiciones se encuentra? Su embajadora, Ana Alba, ha vuelto a advertir sobre una infección pulmonar crónica.

–Sus condiciones son muy incómodas. Vive en una oficina convertida en habitación. Tomamos todas las disposiciones para que pueda recibir visitas, claro, también con medidas de seguridad. Nos preocupa su salud. El gobierno australiano planteó la posibilidad de cooperar, pero lamentablemente este ofrecimiento se quedó a la mitad del camino.

Patiño no entra en detalles sobre la enfermedad que padece Assange, pero señala: “No hay forma de no ver afectada su salud, enclaustrado en una oficina por cinco meses. Tiene una caminadora, pero no toma el sol como se debe, no tiene una vida normal. Ante una emergencia, ¿qué hacemos? No podemos trasladar el hospital a la embajada.

Por eso estamos instando al gobierno británico a que ya tome una decisión. Hemos pedido una nueva reunión con el ministro Hague y ver si podemos superar esto.

El nivel de fricción entre Quito y Londres, y en particular entre Quito y Washington, ha disminuido considerablemente en comparación com junio, cuando el líder del equipo Wikileaks ingresó a la casa de ladrillo de la calle Hans Crescent para evitar su entrega a la policía sueca. El escándalo fue mayor. La policía británica amenazó con violar la territorialidad de la misión ecuatoriana para capturarlo y en la Casa Blanca se aporrearon puertas.

–¿Cómo midió su gobierno el costo político que le podría acarrear conceder asilo político a alguien a quien Estados Unidos desea tanto poder enjuiciar?

–Lo medimos, pero pesaron más los principios. Sabíamos a lo que nos arriesgábamos. Pero consideramos que lo que estaba en juego era la libertad de un hombre que facilitó que el mundo conociera muchos de los atropellos que ha cometido Estados Unidos en el mundo. Desde que llegó a la presidencia Correa le han dicho: mira, si quieres permanecer en el poder tienes que tener cuidado con esto, no hacer lo otro. Si él hubiera escuchado esas voces no habría hecho todo lo que ha hecho. Este es uno de esos casos.

Caso Lucía Morett: pragmatismo

En otros temas, Ecuador se muestra mucho más pragmático, como es el caso de su relación bilateral con Colombia. Entre aquel marzo de 2008 en el que un ofendido Correa declaró rotas sus relaciones con el vecino país, después del bombardeo a su territorio en la zona selvática de Sucumbíos (donde murieron una veintena de personas, entre ellos el segundo de las FARC Raúl Reyes y cuatro estudiantes mexicanos) y el actual estrechamiento de relaciones, restablecidas en noviembre de 2010, el jefe del Ejecutivo no toca ni con el pétalo de una declaración el espinoso asunto.

En Quito permanece abierta la causa penal que demanda la extradición de la única mexicana sobreviviente de Sucumbíos, Lucía Morett, a quien considera una prueba superviniente de que en el campamento guerrillero atacado había terroristas. México no concedió la extradición, pero el juicio sigue pendiente, mientras los seis militares colombianos que dirigieron el ataque –entre ellos el general Oscar Naranjo, antiguo jefe de la policía colombiana y actualmente asesor de seguridad del Presidente mexicano– nunca han sido solicitados en extradición y su acusación está a punto de ser sobreseída.

Patiño se niega a abundar: No conozco en detalle el tema, asegura. Es la fiscalía ecuatoriana la que debería actualizar la información para ver si las acusaciones se deben mantener como están o no. El Ejecutivo es respetuoso de las funciones, y le corresponde al ala judicial decidir. Lo que yo piense tengo que dejarlo en el fuero íntimo. No puedo pronunciarme sobre eso.

El canciller prefiere explayarse sobre los muchos logros que reporta en los últimos meses el acercamiento bilateral entre los gobiernos de Rafeal Correa y Juan Manuel Santos.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks