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El Día de Muertos es el tema; el director espera gran influencia positiva en el mundo

Coco, nueva película de Pixar, carta de amor a México en tiempos de Trump
Foto
Fotograma de la cinta sobre un niño de 12 años que viaja a la Tierra de la Muerte
 
Periódico La Jornada
Jueves 15 de diciembre de 2016, p. a10

San Francisco.

Pixar es conocida por sus historias sobre monstruos, insectos y juguetes, pero su próxima película será muy humana: una carta de amor a México en tiempos de tensión xenófoba en Estados Unidos.

Con un tema muy mexicano, como el Día de Muertos, Coco llegará a los cines estadunidenses unos 12 meses después de la victoria electoral de Donald Trump con un discurso antinmigrante, en el que el presidente electo llamó a los mexicanos violadores y criminales, y amenazó con construir un gigantesco muro en la frontera sur.

Estamos creando la película para el mundo y va a ser, esperamos, una gran influencia positiva en él, afirmó el director de Coco, Lee Unkrich, quien ha trabajado en Pixar desde Toy Story, en 1995, y luego en sus dos secuelas.

Pero para México, particularmente estamos tratando de crear de alguna manera una carta de amor y espero que la gente lo reciba igual, añadió.

Participa García Bernal

Pixar mostró a periodistas los primeros trabajos de arte para esta película en sus estudios en San Francisco. Protagonizada por Anthony González, Gael García Bernal y Benjamin Bratt, Coco cuenta la historia de un músico de 12 años que viaja a la Tierra de la Muerte en búsqueda de sus antepasados. Será el decimonoveno largometraje de esta exitosa empresa, que suma 11 mil millones de dólares en taquilla y 13 premios Óscar desde el estreno de Toy Story, la primera película del mundo hecha en computadora.

La compañía comenzó en 1979 como Graphics Group, división de computación de Lucasfilm, encargada por George Lucas de desarrollar el sistema de edición de sonido y cine digital, así como de mejorar los gráficos en computadora.

John Lasseter, el legendario fundador de la división de producción, llegó en 1983, tres años antes de que el fundador de Apple, Steve Jobs, comprara la empresa y le diera su nombre actual, Pixar.

Después de llevarse aplausos por una serie de cortos pioneros, el estudio puso su atención en largometrajes, y fue allí cuando se unió a Disney para producir Toy Story, que se convirtió en la cinta más taquillera de 1995, con 374 millones de dólares en todo el mundo.

Claro que entonces quedamos muy animados con lo bien que le fue [a la película]. Sabía en ese momento que quería continuar siendo parte de Pixar, y por suerte ellos querían que continuara ayudándolos, dijo Unkrich.

Jobs trasladó la empresa en 2000 a un campus de 8.9 hectáreas en Emeryville, cerca de San Francisco, donde cada detalle fue cuidadosamente diseñado para incentivar la creatividad entre sus 600 trabajadores, plantilla que desde entonces se ha duplicado.

Los empleados pueden nadar en una piscina de agua salada climatizada, jugar futbol o volibol, disfrutar de un picnic en un anfiteatro o reunirse en el edificio principal, diseñado con la misma visión arquitectónica modernista que las tiendas Apple.

Pixar ya había ganado un Óscar a mejor película animada con Buscando a Nemo y Los increíbles cuando Disney la compró por 7 mil 400 millones de dólares, en 2006.

Otras estatuillas continuaron con Ratatouille, WALL-E y Up, convirtiendo a Pixar en el nuevo rey del castillo de la animación. Pero no todo ha sido un éxito: Cars 2 fue vista como error creativo y aplastada por la crítica; mientras, Un gran dinosaurio terminó con una taquilla inferior al presupuesto invertido.

Unkrich recuerda cómo Toy Story 2 entró en crisis cuando el equipo de producción se dio cuenta –con la fecha de estreno encima– de que la historia no estaba funcionando.

El equipo retomó su senda después de que Jobs –fallecido en 2011– habló con Unkrich y le dijo que los proyectos de los que estaba más orgulloso eran en los que no había suficiente tiempo ni recursos, pero de alguna manera la gente se juntaba y conseguía hacer el trabajo.

Coco es parte de la nueva ola de productos originales que Pixar está desarrollando después del reciente anuncio del estudio de no hacer más secuelas después del estreno de Toy Story 4.