Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 15 de julio de 2007 Num: 645

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

De islas y ballenas
NATALIA NÚÑEZ SILVESTRI

La decisión
MANOLIS ANAGNOSTAKIS

Giordano Bruno y el arte de la memoria
MARÍA LUISA MARTÍNEZ PASSARGE

Las claves de la obra de Borges en su vida
CARLOS ALFIERI entrevista con EDWIN WILLIAMSON

Las muchas Fridas
GABRIEL SANTANDER

El Berlín de Frida
ESTHER ANDRADI

Leer

Columnas:
Galería
RODOLFO ALONSO

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

¿Y ora quién sigue?

Para José, Carmen, Javier, Julio, Ilana,
Ciro, Víctor, Pilar y, en fin, quienes
vayan engrosando tan triste lista

Es recuento viejo. Hay en México una vasta colección de lamentables cancelaciones, estrangulamientos económicos, anatemas del mundillo político, decretos de represión y silenciamiento con que los señoritos encorbatados suelen extirparse de la delicada dermis esas incómodas cuestiones de la prensa. Las herramientas, que suelen parecer muchas y distintas, están hechas de una misma aleación de poder y autoritarismo. La viciosa, asfixiante relación del poder político con los medios cuando se atreven a resultarle críticos, cuando escatiman dulzura y no se ponen zalameros, constituye buena parte de esa mezcla odiosa que se asienta en nuestra médula idiosincrásica: la corrupción. Corrupción por miedo –miedo a los sicarios o a los auditores de Hacienda– o por conveniencia, corrupción al fin: y si el medio no se autocensura siempre quedan las viejas estrategias del prinosaurio (Manú Dornbierer dixit) –ya olvidadas por muchos, incluidos tagarotes ex funcionarios priístas que hoy juegan, qué paradoja, en los medios como mediocres comentaristas de noticias que para exculpar su ominoso pasado ejercen esa misma libertad de expresión que en algún momento de su carrera política les resultó incómoda y desde luego censurable– como el asalto a instalaciones y oficinas, el robo de equipo de cómputo o de comprometedores documentos, los atentados, las amenazas y en progresiva intensidad los levantones y el asesinato. Se nos repite constantemente, sobre todo en la televisión, en Televisa y tv Azteca, pero también en anuncios pagados con nuestro dinero en otros medios y hasta en los sistemas de televisión de paga –otra vez, aquello de repetir mentiras para a la larga fundamentar verdades– que en los gobiernos salidos del pan la libertad de expresión y prensa están bien guarecidas, y sin embargo es en estos pocos años que se multiplicaron las desapariciones de periodistas, y se sucedieron los ataques de índole varia: el terrorismo fiscal, la persecución política, las anónimas amenazas y las públicas advertencias o descalificaciones, a veces hasta internacionales, a los medios nacionales –claro, difícilmente a las televisoras del duopolio omnisciente–, con tal de acotar ya la verdad, ya una investigación inconveniente como en el caso de las muchas colas sueltas de Marta Sahagún y sus bodoques o, con mayor vehemencia, con tal de bloquear cualquier expresión de la izquierda cuyos masivos alcances resultan inconvenientes a la derecha gobernante. Allí el más reciente caso de José Gutiérrez Vivó, asediado ferozmente hasta la consunción por la derecha con el auxilio lamentable del desgobierno de Vicente Fox cuando era tlatoani y no nada más un señor un poco tonto, insospechadamente rico y muy bocafloja, porque fue en su programa donde López Obrador anunció su malograda –otra vez Fox y sus alecuijes, su guerra sucia y sus redivivas, sucesivas sartas de mentiras y marranadas– candidatura. Y por más que desgañiten en contrario Calderón y sus embajadores en la televisión, muchos no tragamos que la Omnímoda Presidencia no pudiera detener la avalancha, la multiplicidad de trapacerías cometidas en contra de Monitor. Que se los crea su abuela, por no decir alguien más cercano de su familia…

Es recuento viejo, digo, que vayan desapareciendo de los medios electrónicos masivos, y de la radio, las pocas voces críticas a los gobiernos –del color que sea su bandera, de la tesitura que sea su presunto proyecto sociopolítico– y no es casualidad que esto sucede en gobiernos de ultraderecha mal disimulada. Ni siquiera con Salinas de Gortari se vio la prensa acotada como ahora, con tantos truquitos, tanta hipocresía de acuerdos oscuros y convenencieros, fácilmente signados porque se trata de arreglos entre empresarios, que no entre empresarios y auténticos servidores públicos: un verdadero servidor público será celoso vigilante de que pervivan y destaquen todas las expresiones políticas y sociales, y sería particularmente cuidadoso con las que le resultasen antagónicas. Esto en otro país, en otra dimensión, claro, porque aquí lo que impera es el abuso faccioso y discrecional, cobardito, esquinero, gandaya hasta que en lugar de medios libres e incómodamente críticos, en lugar de prensa, en lugar de periodistas obtengan lo que parecen perseguir los encorbataditos: serviles feligresías, cohortes rastreras, lacayunos amanuenses y lamebotas de cuota fija, que desde luego los hay, los ha habido y parece que los va a haber siempre como una de nuestras mayores vergüenzas.