Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 12 de julio de 2009 Num: 749

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

De cine y literatura, el híbrido caso de Alberto Fuguet
JUAN MANUEL GARCÍA

Tensar un arco: tres poetas brasileños
JAIR CORTÉS

El pensar apasionado de Franco Volpi
ÁNGEL XOLOCOTZI YÁÑEZ

Diálogo con Franco Volpi (fragmentos)
ÁNGEL XOLOCOTZI YÁÑEZ

Luciano Valentinotti, un partisano en México
MATTEO DEAN

Elemental, querido Borges (150 aniversario de sir Arthur Conan Doyle)
RICARDO BADA

Leer

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
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Foto tomada de: www.fls.unipi.it

Diálogo con Franco Volpi
(fragmentos)

Ángel Xolocotzi Yáñez

– ¿Cómo fue que te interesaste en Heidegger y cómo llegaste a la fenomenología?

– Mi formación fue primariamente filológica. Sin embargo, en Italia se imparte, ya en el colegio, Historia de la filosofía, la cual estudié a la par de la filología clásica. Mi maestro de filosofía en el colegio era un excelente especialista en Platón y en Plotino, había publicado entre otros textos una edición crítica de las Eneadas. Gracias a él empecé a orientar mis intereses hacia la filosofía y decidí estudiar en Padua, en donde había una escuela de tradición aristotélica. El primero que me sugirió ocuparme de Heidegger fue Enrico Berti, un aristotélico italiano reconocido en el mundo. Él estaba interesado en la reconstrucción de la tradición del aristotelismo de manera filológicamente fundada. En aquella época yo había leído la carta que Heidegger escribió al padre Richardson, donde Heidegger menciona que sus primeros pasos fueron determinados por la tesis doctoral de Franz Brentano. Recuerdo que Berti me dijo: “¡Ah! ¡Ese podría ser el tema de tu tesis doctoral!, indagar en qué medida Aristóteles ha sido importante para Heidegger.” Este fue el tema de mi tesis.

– ¿Qué sentido tiene filosofar en el mundo contemporáneo?

–La filosofía tiene que ser crítica consigo misma, no debe pretender ofrecer más de lo que honestamente puede dar. Aunque te diré que efectivamente uno espera siempre algo de la filosofía. Por ello tenemos que delimitar bien los ámbitos en los que puede hacer contribuciones. Por ejemplo, al definir la Constitución europea surgieron preguntas sobre quiénes somos, qué es Europa y qué valores la fundamentan. Nos preguntamos si la unidad era sólo económica, si poco a poco se iba volviendo más política y qué tan benéfico sería hablar o proponer la idea de una unidad cultural. En este contexto me parece importante la participación de los filósofos, porque creo que ellos tienen conocimiento del pasado europeo y su tarea es importante en la medida en que humildemente quieran trabajar a la par con políticos, juristas, teólogos. Los filósofos pueden indicar perspectivas históricas y conceptuales para ayudar a formular esta carta. Como de hecho aconteció después de la segunda guerra mundial en la redacción de la declaración de los derechos universales del hombre. Jacques Maritain fue uno de los filósofos involucrados en la elaboración de este documento fundamental. Y se puede ver que ahí las palabras “hombre”, “individuo”, “persona” tienen una función específicamente pensada: la primera remite al ser humano en un sentido general, la segunda refleja una semántica liberal y la tercera una tradición católica cristiana. De ahí la importancia de que cartas de este tipo sean fundamentadas desde una perspectiva conceptual y filosófica.

– Pero en la vida cotidiana ¿tiene algo que decir la filosofía?

–La filosofía no sólo es indispensable en estas grandes ocasiones. Hay también un gran trabajo por hacer en ámbitos más sencillos y menos visibles como lo es el ámbito de la medicina. Aquí la filosofía práctica tiene una función regulativa importante en la aplicación de las normas generales a casos particulares. Durante un tiempo pertenecí a un comité ético de un hospital y tuve una experiencia directa de lo que eso implica. El conocimiento de los principios generales tiene que ser aplicado a los casos concretos, se debe ayudar a pensar y determinar qué se hace en cada situación. Por ejemplo, cómo puedo ayudar a una madre que a través de un diagnóstico prenatal sabe que su hijo va a nacer discapacitado. ¿Es permisible el llamado aborto terapéutico? ¿En nombre de qué valores se puede justificar? ¿La calidad de vida o la felicidad del individuo son criterios para tomar una decisión tan importante? Obviamente la madre es quien decide, pero es necesario que esté informada y que haya recibido una orientación para que asuma una decisión de manera consciente. Es común que en estos comités haya un abogado, un teólogo, un psicólogo, pero es importante que también haya un filósofo y que éste no tenga pretensiones de poseer un saber más alto, sino que contribuya con su capacidad para tomar mejores decisiones.

La filosofía ya ha perdido el papel tradicional de reina de las ciencias. Sin embargo, conserva una competencia histórica y conceptual que nos da luces para razonar sobre problemas concretos y buscar soluciones a casos particulares. Este trabajo es más humilde pero no menos importante, y además convierte a la filosofía en una disciplina viva que busca en su pasado intuiciones y recursos simbólicos que le permitan leer los problemas actuales a los que se enfrenta. Así puede ejercer una función de orientación o de consejo. Con ello la filosofía recupera su originaria y tradicional cercanía con la vida, de la que se distanció en la época moderna y de la que permanece distante aún en la contemporánea. Con el tiempo la filosofía se ha ocupado sólo de la construcción de un edificio teórico, pues había sido originariamente una forma de vida. Creo, con Kant, que cada ser humano tiene la capacidad de pensar por sí mismo y, en la medida en que activa esa capacidad, independientemente de la profesión o función social que tenga, es él mismo un filósofo. Entonces la filosofía no está reservada a especialistas de historia de la filosofía, ni es algo que se practique únicamente en el cubículo del profesor catedrático, sino que pertenece a cualquier ser humano en tanto éste se proponga razonar de manera auténtica: ¡Sapere aude!, declara Kant, “¡Ten el valor de servirte de tu razón de manera autónoma!”, para salir del estado de minoría en el que está la mayoría de la gente. Se trata de un don invaluable del ser humano, que es el pensar por uno mismo. Así, la filosofía interpretada como ejercicio de la capacidad crítica del pensar pertenece potencialmente a cualquier ser humano.