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Tal vez sea hora de reabrir la caja de Pandora para atrapar las calamidades que nos aquejan

Narro: países que no entiendan la necesidad de invertir en educación serán los condenados
José Antonio Román y Emir Olivares
 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de agosto de 2010, p. 13

Los países que no entiendan la necesidad de invertir en conocimiento serán los condenados del planeta, aseguró el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, luego de advertir que el saber constituye uno de los principales factores de desarrollo.

El rector llamó a replantear el rumbo del país y diseñar un nuevo proyecto para la nación. Destacó que las naciones que no apostaron por su juventud y por la educación y que no generaron empleos estables están pagando las consecuencias.

Al inaugurar el ciclo de mesas de análisis 2010: reforma del Estado y fortalecimiento de la nación, Narro subrayó que la pobreza y la desigualdad que nos acompañan son trabas para el desarrollo y la democracia, lastres seculares, vergüenzas nacionales y condiciones que no resisten el análisis ético más elemental.

Hoy en día son muchas las cosas que ya no nos funcionan, hay que examinar y proponer reformas de fondo para superar una serie de problemas que en diversos ámbitos padece el país, que nos agobian colectivamente y amenazan no sólo nuestro avance, sino también las propias reglas de la convivencia civilizada.

En el auditorio de la Coordinación de Humanidades, ante académicos, politólogos, juristas, representantes de organizaciones civiles y miembros de la comunidad universitaria, el rector señaló que es necesario consolidar lo logrado, fortalecer el régimen democrático y sus instituciones, pero sobre todo atender una asignatura pendiente: la justicia social.

Para superar el estancamiento se requieren acuerdos políticos fundamentales capaces de acercar a las diversas fuerzas del país para que asuman compromisos y den cuerpo a una agenda nacional de discusión en la que se anteponga el interés de México a las visiones particulares o grupales, aseguró.

Indicó que es necesario avanzar en la discusión de la soberanía y el desarrollo, en un contexto mundial en el que existen reacomodos políticos y donde las naciones más exitosas son las que han invertido en la formación de recursos humanos y en el avance del conocimiento.

Las naciones más desarrolladas y las llamadas emergentes, de las cuales México se está rezagando, basan su progreso justamente en impulsar la educación superior, la investigación científica y las aplicaciones tecnológicas; por ello es urgente contar con políticas de Estado para estas áreas estratégicas.

Tal vez sea la hora de volver a abrir la caja de Pandora. Quizá al hacerlo podamos atrapar en ella las calamidades que nos aquejan: la inseguridad y la violencia que se enseñorean en nuestra vida cotidiana; las deficiencias de nuestro estado de derecho; la expulsión de cientos de miles de migrantes por falta de empleo y oportunidades; el debilitamiento de valores y principios que nos deben dar sustento; los delicados trances ambientales y los aprietos hídricos y sanitarios que nos amenazan de forma creciente; la falta de opciones laborales o educativas para nuestros jóvenes; las políticas que paralizan al país y lo ponen en gran desventaja frente a otras sociedades que han resuelto de mejor manera la ecuación de la democracia, la gobernabilidad y el desarrollo.

Posteriormente, el rector dio la bienvenida a los alumnos de nuevo ingreso para el ciclo lectivo 2010-2011. Ahí, manifestó que tener un lugar en la educación superior de nuestro país es un privilegio al que lamentablemente otros jóvenes no pueden acceder, pues el sistema educativo nacional es inequitativo.

Muestra de ello es que sólo 18 de cada 100 estudiantes que ingresan a educación básica concluyen los estudios superiores.

Agregó que en el país hay más de 33 millones de personas mayores de 15 años en situación de rezago académico, que el promedio de escolaridad nacional apenas rebasa los ochos años y que existe un elevado número de jóvenes –más de 7.5 millones– que no estudian ni trabajan.

Este año, informó, la UNAM recibió a 76 mil alumnos de nuevo ingreso en bachillerato y licenciatura (51 mil 500 por concurso de selección para ambos sistemas y 24 mil 500 por pase reglamentado), lo que representa un esfuerzo máximo. Por ello confió en que los actores de los poderes públicos continúen aportando los recursos necesarios para que la Universidad lo pueda seguir haciendo.