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19/S: El dolor y la esperanza

Pagaban créditos hipotecarios; desconocen la situación de su patrimonio tras perderlo todo

Trastoca el terremoto las vidas de Tania y Saúl; empezar de cero, su única salida
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El edificio ubicado en División del Norte número 2863 fue evacuado tras el movimento tectónico del 19 de septiembreFoto Cristina Rodríguez
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Lunes 2 de octubre de 2017, p. 22

El sismo los dejó en ceros. Tendrán que empezar de nuevo. Tania y Saúl son dos profesionistas de clase media que hace varios años obtuvieron sus respectivos créditos hipotecarios para adquirir sus departamentos. Ella, de una institución bancaria; él, del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

El terremoto del martes 19 cimbró la ciudad y miles de historias que se han visto trastocadas después del evento de la naturaleza. La estabilidad que Saúl y Tania mantuvieron por varios años está por colapsar. Han destinado varios miles de pesos a sus pagos mensuales y ahora esa inversión está por perderse.

Ella adquirió un departamento hace casi cinco años en un edificio hoy evacuado en la calle Patricio Sanz, de la colonia Del Valle. Era un edificio viejo, pero según el avalúo cumplía los requisitos para la autorización del crédito. Ha hecho trámites con su institución bancaria, aunque hasta ahora no le han dicho qué procede, pese a que cuenta con un seguro de vivienda. No tengo idea de qué pasará. He pagado más de cuatro años, casi cinco, de hipoteca.

Esta profesionista, que tiene una subdirección en una empresa cuya sede está en un edificio de Paseo de la Reforma, destina mensualmente más de 15 mil pesos para cubrir su cuota por el departamento. Hace unos días pudo ir al banco y averiguar qué procede. Entre la crisis por el desalojo, el miedo de perder su patrimonio y el trabajo, no había podido hacerlo.

De entrada no resolvieron nada. Como parte del crédito tengo un seguro, pero al parecer éste sólo cubrirá los años que me faltaban por pagar. O sea, en caso de que haya pérdida total, se cancelarían los pagos futuros, pero nadie responderá por lo que ya he pagado.

La mujer, de 36 años, hace sumas. Fue un enganche de casi 300 mil pesos, más 97 mil de escrituración y los pagos mensuales: un promedio de 15 mil mensuales, por 12, por al menos cuatro años. Tengo una nueva cita en el banco la próxima semana, pero mis esperanzas son escasas, dice entre sollozos, que intenta ocultar tras un pañuelo desechable que apenas le cubre los ojos.

La historia de Saúl no está muy alejada. En su edificio, en la colonia Narvarte, aún no le dan un dictamen oficial. Ante la incertidumbre, los vecinos han optado por salirse. Hace ocho años decidió comprar aquí. Optó por un inmueble viejo “porque los nuevos tenían precios inalcanzables y son unos huevitos (muy pequeños)”.

En medio de una de las guardias nocturnas que los vecinos organizaron para evitar que los ladrones aprovechen que el edificio está vacío, Saúl, de 43 años de edad, cuenta que la semana pasada, una brigada del Infonavit visitó el lugar y detectó un daño en una de las columnas de carga. Lo peor es que Protección Civil había dicho que no hay riesgo. A quién creerle.

Pese a ello, parecía que le daban buenas noticias: Hay un seguro, le dijo uno de los empleados de la brigada. Pero la sonrisa que apenas comenzaba a esbozar se borró. El respaldo, según explica, consistiría en la cancelación del crédito. De aceptarlo, Saúl dejaría de pagar sus mensualidades, pero, al igual que Tania, no habrá manera de reponer lo ya invertido.

“¡Ocho años… ocho!”, pone énfasis en sus palabras. Guarda silencio un par de minutos y su mirada se pierde. Con un suspiro retoma la charla. “He pagado más de un millón de pesos en estos años, más de lo que me prestó Infonavit Total (920 mil pesos), y parece que la única opción que me darán es que la deuda se cancele, a costa de quedarme sin depa. No hay forma que te describa lo que se siente. No tengo idea de qué pasará”.