Sociedad y Justicia
Ver día anteriorJueves 4 de marzo de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Afirma que la migración campesina puede evitarse con la adopción de tecnologías más productivas

El mayor riesgo en el cultivo del maíz son los bajos rendimientos: director del Cimmyt

Labriego filipino ayuna en protesta por la promoción de OGM; no son solución sino problema, sostiene

Foto
En protesta por la promoción de los cultivos transgénicos, manifestantes repartieron elotes cocidos a los asistentes a la reunión de la FAOFoto Arturo Campos Cedillo
Enviada
Periódico La Jornada
Jueves 4 de marzo de 2010, p. 42

Guadalajara, Jal., 3 de marzo. El mayor riesgo en el cultivo del maíz son los bajos rendimientos que tiene y que provocan la migración de las familias campesinas, situación que puede evitarse con la adopción de tecnologías que den mayor productividad, sostuvo Thomas Lumpkin, director del Centro Internacional de Mejoramiento de Maiz y Trigo (Cimmyt), al tiempo que el campesino filipino Isidoro Angdog comenzó una huelga de hambre durante la Conferencia técnica internacional sobre biotecnologías agrícolas para los países en desarrollo.

En protesta porque este foro tiene el fin de avalar el uso de organismos genéticamente modificados (OGM) en el mundo, los cuales no son la solución, sino el problema, el campesino de la provincia de Bohol empezó un ayuno que concluirá el jueves, una vez que se haya clausurado el encuentro.

Explicó que en su país hay cultivo de transgénicos en productos como maíz, papa, zanahoria y soya. Son cosechas que contaminan nuestras variedades, dijo, y afirmó que su gobierno no hace nada por proteger a los productores; es amigo de las empresas. Dijo que ante la huelga de hambre que inició no espera ninguna respuesta en la reunión de la FAO, sólo quería expresar mi opinión.

Activistas de Greenpeace se instalaron frente a la sede de la conferencia con una tina de elotes cocidos, que ofrecieron a los asistentes a la reunión; unos los aceptaron y otros no. Portaban mantas con las leyendas: Aquí nació el maíz y No somos conejillos de Indias. Entregaron una carta al titular de la Subdirección de Investigación y Extensión de la FAO, Andrea Sonnino, en la que señalan que la falta de alimentos no tiene su causa en la baja producción y que este problema no se soluciona con la tecnología de los transgénicos.

En el tercer día de trabajos, los delegados de países en desarrollo, provenientes de Asia, África y América Latina y el Caribe, escucharon al director del Cimmyt, el cual forma parte del Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional –que recibe financiamiento de organismos como el Banco Mundial– y cuenta con bancos de germoplasma de maíz y trigo. Lumpkin sostuvo que estamos en la segunda revolución verde y señaló que en México, el lugar donde nació el maíz , cuando se trata de traer un OGM se tocan campanas de alarma y entonces es muy delicado y es natural; estamos acostumbrados a decir: cuidado con los alimentos, no juegues con eso.

A final de cuentas tendrán esos maíces que generan grandes rendimientos, tienen las manos atadas, no pueden competir con otras partes del mundo, están en una postura de invalidez en cuanto a la calidad de semilla que tienen, agregó.

Sostuvo en entrevista que no hay garantía del sector público que permita al privado –el cual ha desarrollado las biotecnología– tener seguridad de cómo se va a hacer uso de las tecnologías; está el tema del derecho de propiedad intelectual, por ejemplo.

En el caso del maíz, dijo, el mayor problema es que es muy promiscuo, es una planta que se cruza con todo y se va a todos lados, pero si haces una modificacion genética hay diferentes formas de evitarlo; una de ellas es utilizar una tecnología para que la planta no se multiplique por semillas. Hay muchas ideas.

Ejemplificó que un agricultor de Puebla produce 200 kilos por hectárea, tiene cinco hijos, todos se han ido a Estados Unidos, no hay futuro para ellos como agricultores. Se deben desarrollar variedades para que tengan una oportunidad en el campo, con los caracteres que existen en la naturaleza y lo que provee la ingeniería genética. El mayor riesgo en el maíz es la baja productividad en el campo y la gente no puede vivir con eso.

Por su parte, Víctor Manuel Villalobos, director del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, consideró que el debate sobre el uso de maíz transgénico en territorio nacional debe tener bases técnicas y científicas. Una opinión reprueba la biotecnología y la tendencia a que se considere una panacea. Tendríamos que verlo desde el centro, no es ni una cosa ni la otra. Lo que tenemos que ver es cómo podemos hacer un uso razonable, adecuado de las tecnologías, con bases científicas, para atender los problemas.

Sostuvo que el problema no es la tecnología, la contaminación, sino cómo vamos a alimentar a 9 mil 150 millones de bocas en el año 2050, y si esta comida no se garantiza, los recursos naturales van a desaparecer, la gente necesitará comer.