Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 3 de mayo de 2009 Num: 739

Portada

Presentación

Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA

Novela y educación
HÉCTOR CEBALLOS GARIBAY

¿Quién no nacido para ser actor?
JERZY GROTOWSKY

El color luminoso de Pierre Bonnard
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Policromía del color (Anaranjado)
ALBERT RÀFOLS-CASAMADA

Recuerdos de Pierre Bonnard
BALTHUS

Poemas
CHONG HYON-JONG

De lo naïf al zetgeist
OCTAVIO AVENDAÑO

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
JAVIER SICILIA

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemol Sostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Cabezalcubo
JORGE MOCH

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Al Vuelo
ROGELIO GUEDEA


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Paseíto barroco por el mágico místico módico
y músico México de todos los días.

(lúdico, crítico, esdrújulo y práctico tónico cáustico de ínclito trágico y único escrúpulo que ruégale al público el pírrico lujo de su perdón)

Ya sé que es lugar común la expresión de André Breton sobre México. Ya sabemos que este es el más surrealista de los reinos. Pero yo qué culpa tengo de asomarme a la ventana o a los noticieros de la tele o a internet y encontrarme con este país donde vienen a conjugarse todos los pozos sin fondo por donde ha caído Alicia. Esto que viene es mi periplo de hoy por esta casa de los espejos, casa de la risa y casa de los espantos, todo en uno y en ninguno:

Una vez que he pagado, estoy pagando y pagaré con sangre, sudor y lágrimas el boleto más caro del mundo (ya me voy resignando a pagar mi cuota en la rueda de la fortuna, de la fortuna de los señores banqueros; como quien dice, el cenicero del be eme doble ú de Roberto Hernández es mío por derechos adquiridos vía Fobaproa), en la montaña rusa del divertimento periodístico, me monto en mi carrito, traqueteante para entrar, como Dante se internó en túneles sulfurosos, al divertidísimo vértigo mexicano para dar un...

primer vistazo, a nivel de la calle y con ambiente sórdido de película de cabareteras, recovecos oscuros, botes de basura rebosados, palabras prohibidas y gatos callejeros, para mirar, por ejemplo (ejemplo multiplicado en el Altiplano, la costa, el Bajío, es decir, donde quiera que diga gobernar la derecha) al alcalde que decide limpiar su ciudad de la afrentosa presencia de putas y maricones sexoservidores, y echarles encima la censura de la gente bonita que desaprueba el desenfreno haciendo muy digna mueca de asco. Esto en un país plagado de reprimidos sexuales, heteros , homos y bis esporádicos en un buen treinta por ciento de su población masculina, si no es que más. ¿O son mujeres las que solicitan los amatorios servicios de los travestidos del bulevar porteño que puede ser lo mismo en Veracruz que en Mazatlán que en Vallarta y de las avenidas y calles de busconas en todo el país? El ejercicio de la hipocresía como administración de los recursos públicos, incluida la tan manoseada “moral” de esos cuantos que pretenden imponernos a los muchos sus mojigatos prejuicios nacidos del ridículo concepto cristiano del pecado original, ha venido a encontrar aliados, traidores y opositores. Capítulos parecidos ya los escribió el conservadurismo de derechas en este país desde los tiempos de Dios omnipotente y don Porfirio presidente, con similares aterrizajes forzosos como el que se ve barruntarse en el horizonte en medio de un concierto de trompetillas. Hago votos por que el guiñol continúe, siempre y cuando a los prostitutas y “vestidas” les sean respetados sus derechos lo mismo que si de curas y monjas se tratase. De pronto viraje brusco que me enfrenta a la fea cara del señor clasismo machista porque...

La derecha se desgañita el gaznate croando sandeces. En pos de la vida, dicen, y siguen condenando a miles de mujeres mexicanas al aborto clandestino. A ver si lo entienden un día curánganos, chupacirios y beatas: ni dioses ni jueces deben arrebatarle a la mujer la potestad de su cuerpo. Lo demás es anacronismo, imposición y ceguera. Si el aborto es una cuestión de conciencia y arrepentimiento, será de cada mujer: de nadie más.

Vira en redondo el traqueteante y nos precipitamos en picada para luego remontar las alturas y completar un loop propio de aéreas acrobacias, pero es que hemos recién pasado por redivivos, históricos escándalos de peligrosos narcos que fugan tranquilamente por la puerta, saludando al respetable y abordando un lujoso automóvil para hasta no verte, Chapo nuestro, aunque ora se diga que vive en Durango rollizo, feliz y vindicativo de siempre. Mire usted, de pasada, cuántos uniformes militares rodean a ese chaparrito pelón de lentes…

Y vienen, como si tanta vorágine no fuera importante, y movería a risa si la miseria no nos mordiera tan duro el territorio nacional, si no se contaran por miles los niños esqueléticos que infestan nuestras calles para disgusto de las señoras copetonas y vergüenza de los municipios, si el hambre no fuera ese tormentoso aguijón que punza las tripas de tantas mexicanas y mexicanos, si no fuéramos una nación de analfabetas funcionales, de contradictorios malinchovinistas, de resentidos, digo, vienen las campañas electoreras, el lodazal en la televisión, los denuestos, los insultos, las calumnias. El basurero de la política, vaya. Pero mi bólido chirriante, como la economía gringa, se va desacelerando y ya llega a su fin esta apoteósica carrerita alucinante por los encabezados de la noticia nacional. Ora hay que ir a terapia.